Loyola
Hay días en los que de forma inesperada el pasado llama a tu puerta y en otros, como hoy, que directamente entra en tu vida sin preguntar. No podría estar más contento.
Hoy pude hablar con un viejo amigo y he podido leer y saber cosas de muchos compañeros de mi primer colegio, que fue mi favorito también. Un diluvio de recuerdos.
Somos todos de la generación del 77, con alguna excepción, pero vamos lo importante es que a fin de cuenta que algunos nosotros pasamos muchos años juntos. En mi caso concreto creo que fueron nueve u ocho años.
Me paro a pensar en ello y me doy cuenta de que es probable que salvo en el caso de mi mujer y ahora mi hijo (y los que puedan venir), es raro que lleguemos a tener la oportunidad de pasar tanto tiempo con personas que en un primer momento son desconocidos, luego compañeros y con suerte, amigos. Personas que de una forma u otra, en mayor o menor medida, podrían influir en tu vida.
Después de casi 15 años uno no puede si no pensar que esos días habían quedado atrás (en cierto modo así es) y sin embargo estoy convencido que de entre todos aquellos que hemos entrado en el foro no soy el único al que se le ha quedado una estupida sonrisa melancólica en la cara.
No sabría que más decir al respecto, supongo que un ¡me alegro de veros otra vez! debería bastar.