Principio básico para bloguear
Casi siento vergüenza al confesar que es gracias a mi nuevo PC que estoy escribiendo con más frecuencia estos días.
Me da vergüenza, no sólo por que invalida mi teoría de que los macs son más productivos, sino porque en el fondo estoy reconociendo que desde hace tiempo que no estaba dando la talla. No digo que ahora lo haya conseguido, pero al menos lo estoy intentando.
En estas ocasionas en las que de forma espontánea esta actividad se vuelve interesante y placentera, no dejo de pensar en lo mismo: ¿qué ha pasado?, ¿por qué hoy sí y hace una semana no?. Siempre en busca de un posible fundamento del blogging.
No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo.
Es una cita que la he leido en varias ocasiones, he buscado el autor, pero parece que no se ponen de acuerdo al respecto y a fin de cuentas no importa mucho, porque si bien siempre pensé que eso era cierto, me doy cuenta que está incompleto o más bien, que le falta un matiz importante. No sólo hay que tener algo que decir, más importante aún, hay que tener ganas de decirlo. Ese es el princio básico, el pilar de un blog personal.
Ahora por fin soy consciente de que en algún punto del camino había perdido las ganas de contar y compartir batallitas en la red. Así fue y yo no era consciente de ello y desde ese momento creo que he mantenido los blogs por inercia.
En fin, después de aburrir a los lectores con mi drámatica historia (ojala todos los problemas fueran como este), estoy contento de reencontrarme con aquellos que me leen, al menos de forma temporal (no quiero alardear por si acaso dura poco). Ahora tengo la intención de mantener esta agradable costumbre de escribir por las noches, desde mi nuevo portatil que parece de mi hijo neonato al lado del powerbook, pero que me ha ayudado de forma misteriosa a recobrar algo que en cierto modo echaba de menos. No se, supongo que el XP me habrá puesto nostálgico